En tiempos de guerra.

Mientras las calles se vacían, mientras miramos con anhelo por las ventanas esperando poder volver a ser libres, como si fuéramos pequeños pájaros enjaulados. Empezamos a comprender que no se trata del confinamiento, ni de la desesperanza de no poder abrazar a los tuyos aunque se encuentren a tu lado, se trata de que se nos ha dado el deber de soñar, de tener esperanza y no sabemos cómo responder a ello.

Vivimos una situación de guerra, un enemigo que nos asedia contra el cual no podemos luchar, sólo resistir. Nuestro único deber es tener esperanza ante un futuro desconocido, pensar que cuando nos volvamos a reunir todo será más bonito y más intenso, que aprenderemos a valorar cada pequeño detalle de nuestra cotidianidad.

Y ojalá sea así.

Pero nos hemos acostumbrado a tener derechos pero no a cumplir nuestros deberes. No caer en la desesperanza, ni en el hastío es nuestro deber ahora. Ser más fuertes, más solidarios, más soñadores.

Quizás esta guerra invisible nos tenga atrapados en las trincheras, pero mirar hacia un futuro y ver que todo pasará es nuestra victoria.

Ese es mi deber y el de todos, juntos; venceremos.

  • : Sevilla
  • : Almería
  • : 25
  • : Gestora cultural

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